En 2016, niños de una escuela primaria de Mukalla, sureste de Yemen, hicieron fila para vacunarse. Una fotografía y un informe de UNICEF siguen a la partera Entesar Saeed Bamoumen mientras administraba vacunas contra polio, sarampión y rubéola en escuelas y su comunidad.

En días ordinarios vacunaba a unos cuarenta niños; en campañas podía llegar a 375 en un día. No era una recepción hospitalaria, sino el orden creado cuando una partera local llevó la salud pública a la escuela.

Donde el conflicto y los cierres de carreteras dificultaban viajar, importaba llevar la atención hasta los niños. La fila escolar permitía que personal limitado protegiera a muchos de enfermedades prevenibles.