Desde octubre de 2021, Ghana obligó a vincular las SIM existentes con la Ghana Card. La segunda fase exigía una captura biométrica presencial y, en enero de 2022, las largas filas y la congestión en los centros de las operadoras ya eran un problema público. La Autoridad Nacional de Comunicaciones abrió puntos temporales en iglesias, mezquitas, estaciones de autobuses y oficinas de correos, además de imponer cupos diarios y turnos.
No era una fila solo para contratar un servicio nuevo. Quien incumpliera el plazo podía perder un número que ya utilizaba. Una política concebida para reforzar la identidad digital acabó dependiendo de la biometría cara a cara y de un orden físico de atención.
