El 23 de octubre de 2011 se formaron largas filas desde la apertura de los colegios de Túnez. Los ciudadanos esperaron horas para elegir una asamblea constituyente de 217 miembros que ayudaría a formar un gobierno interino y redactar una nueva constitución. Nueve meses antes, las protestas habían derrocado a un presidente veterano. La voz colectiva de la calle se dividía ahora en pasos individuales: comprobar el registro, recibir la papeleta, marcarla en secreto y depositarla; algunos inscritos no hallaron su nombre. La misma cola reunía celebrantes de la revolución, partidarios de fuerzas distintas y personas inquietas por el futuro. Esperar ordenadamente no implicaba acuerdo, sino probar si opiniones enfrentadas podían compartir entrada y reglas en la primera elección tras el levantamiento.
チュニジア · 2011
Después de una revolución, una fila para votar
