En enero de 2015, la cárcel provincial de Bulacán implantó un registro informatizado de visitantes. Antes, quienes iban a ver familiares hacían fila y usaban fichas antes de la visita. Debían indicar edad, domicilio, relación con el detenido y duración prevista. Los ordenadores buscaban acelerar la recepción, ordenar expedientes y reforzar controles contra actividades prohibidas. El aviso oficial que celebraba la desaparición de la cola conservó una prueba directa de la escena anterior: familiares esperando su turno con tarjetas de papel ante la prisión.
Filipinas · 2015
Filipinas | La fila de visitas a prisión sustituida por un registro digital
