En abril de 2023, madres y niños hicieron fila en el Centro de Salud Gargar de Garowe, Somalia. Las enfermeras registraban peso y talla y buscaban signos de desnutrición. Laki Mohamed, madre de seis hijos, caminó dos kilómetros cargando a Nadira, su hija de nueve meses.

Nadira llevaba más de diez días con vómitos y diarrea acuosa aguda. El examen detectó desnutrición aguda grave; ingresó en un programa ambulatorio de alimentación terapéutica y recibió gratuitamente alimento terapéutico listo para usar.

Quienes esperaban parecían compartir un propósito, pero cada examen podía arrojar un resultado distinto. Una breve secuencia de pesar y medir convirtió una dolencia cotidiana en una necesidad identificada de tratamiento urgente.